Autoconocimiento: Qué es y por qué resulta crucial para el desarrollo profesional

Para poder desarrollarnos profesionalmente primero tenemos que entender hacia dónde queremos ir y a dónde queremos llegar. Es decir que debemos emprender un camino de autoconocimiento para poder definir claramente nuestras aspiraciones y un curso de acción preciso para alcanzarlas.


Por definición, el autoconocimiento se presenta como el proceso que realiza una persona para conocerse de una manera más profunda e intrínseca, entender sus emociones, los valores que la atraviesan, sus defectos, sus reacciones naturales frente a distintas situaciones, sus competencias y sus puntos de mejora. No solo nos sirve para entender más fácilmente nuestras metas profesionales sino que también nos posibilita regular nuestras emociones y entablar relaciones más genuinas con los demás, es decir que nos permite desarrollarnos personalmente además de profesionalmente.


Una herramienta que podemos implementar para ahondar en el descubrimiento personal es la Rueda de la vida en el ámbito laboral. A partir de esta actividad podemos identificar de manera gráfica las diferentes esferas de nuestra vida profesional a las cuáles debemos dedicar más trabajo y energía para sentirnos satisfechos y lograr alcanzar nuestros objetivos deseados.


Para poder poner en práctica esta herramienta se recomienda llevar adelante los siguientes pasos:


Paso 1. El primer paso consiste en determinar los diferentes ejes de la rueda que vamos a evaluar, estos deben ser conceptos que consideramos relevantes. Por ejemplo, la relación con los colaboradores, la relación con los superiores, la motivación al realizar las tareas, el sueldo obtenido, la cultura de la empresa, entre otros. La idea es que podamos analizar cómo nos encontramos respecto a dichos temas en los pasos siguientes.


Paso 2. El segundo paso consiste hacernos preguntas acerca de los diferentes ejes que colocamos en la rueda para poder determinar donde nos encontramos respecto a ellos.


Si uno de los ejes seleccionados fuera la cultura de la empresa o la organización en general, nos podemos plantear preguntas como:


  • ¿Cuál es la imagen que tengo de la empresa?

  • ¿Me siento a gusto trabajando en la compañía?

  • ¿Coinciden los valores de la organización con los míos personales?


Si otro de los ejes fuera la capacidad de trabajo nos podríamos plantear algunas preguntas como:


  • ¿Me siento satisfecho con mi rendimiento?

  • ¿Siento que las tareas que hago contribuyen a los rendimientos de la organización?

  • ¿Cumplo con todos los objetivos laborales que me propongo?


En cambio, si otro de los ejes fuera la relación con los colaboradores nos podríamos plantear algunas preguntas como:


  • ¿Qué tipo de relación tengo con mis colaboradores respecto a la que quiero realmente tener?

  • ¿Cómo me ven mis colaboradores? ¿Deseo que me vean de esa manera?

  • ¿Creo que mis colaboradores están realizando correctamente sus tareas?

  • ¿Siento que colaboran en la formación de un buen equipo?


Por otro lado, si uno de los ejes elegidos fuera la remuneración entonces algunas preguntas que nos podríamos plantear para evaluar la situación serían:


  • ¿Me siento conforme con mi remuneración?

  • ¿Mi sueldo influye mucho en mi motivación para trabajar?


Paso 3. Una vez planteadas todas las preguntas que sean necesarias para entender la situación donde nos encontramos respecto a los diferentes ejes, pasamos a otorgarles un puntaje. El puntaje puede ir de 1 a 10, cuanta más baja la puntuación del eje más deberemos trabajar sobre esos aspectos para mejorarlos y sentirnos satisfechos.