Liderazgo desde una perspectiva MILLENNIAL



Un ganador

es un soñador

que nunca se rinde.

Nelson Mandela


Durante la pandemia, muchas estructuras se pusieron en jaque, y por sobre todo, invitaron a repensar la forma en la que nos vinculábamos.

Creo que si algo quedó en evidencia, fue que todos corríamos de un lado hacia otro, sin muchas veces entender hacia donde íbamos; pero como todos lo hacían había que correr.

En el entorno laboral, esto se reflejó aún más, y el deseo propio de la generación millennial, de “Disfutar y trabajar a la vez” se vio potenciado ante una situación mundial que nos invitaba a muchos a replantearnos nuestro status quo.


Empecemos por el principio…


Soy “millennial”, y me manejo en un entorno de personas que también lo son; por eso me animo a hablar en base a mi experiencia, y a una muestra representativa de jóvenes que comparten este punto de vista.

Somos una generación que nació con la frase “Primero hay que trabajar para después poder disfrutar”. Así, nuestros padres pasaron gran parte de su vida dedicados a trabajos, que muchas veces, ni siquiera les gustaban, para poder llegar a ese ansiado momento de disfrute, el cual duraba menos de lo necesario, dado que el deber siempre estaba por encima del ocio.

Hoy, la mayoría de nosotros, vemos ese estilo de vida como imposible de llevar adelante, dado que buscamos en nuestro trabajo no solo un sueldo a fin de mes, sino disfrute, aprendizaje y posibilidades de desarrollo.

Por eso, las empresas y organizaciones que no comprendan esta nueva dinámica laboral, van a ser expulsadas o marginadas del sistema. Su marca empleadora no va a ser atractiva para estos jóvenes que hoy son más del 70% de la fuerza laboral, quienes demandan nuevos entornos laborales, pero ofrecen a la vez nuevas perspectivas que son indispensables para el desarrollo de los negocios actuales.


¿Cuáles son las nuevas reglas del mercado laboral?


Hoy en día, quienes integran la generación millennial, y aún más las venideras, priorizan su ser individual por sobre el resto. Antes nuestros padres, abuelos, ingresaban a una compañía y allí desarrollaban toda su carrera laboral, aspirando a jubilarse en la misma. Esto simbolizaba el compromiso con la empresa y una relación que trascendía los años.

Era un vínculo en que la responsabilidad, y el deber, estaba por encima del desarrollo personal y la búsqueda del propósito. Esto se enfatizaba aún más cuando el sueldo era bueno y las oportunidades de crecimiento en la empresa estaban abiertas a premiar a quien cumplía. Si habremos escuchado la frase “¿Cómo te vas a ir de esa empresa si te pagan bien? Es un trabajo estable que te permite darte tus gustos… ¿qué más querés?” Y a eso, hoy y siempre, la mayor parte de los millennials responderemos, “Quiero mucho mas, y hasta quizás, esa estabilidad es lo que me expulsa de ahí”.


Para poder adaptarse a las demandas de la generación más numerosa que hoy integra el mercado laboral, las reglas de juego han ido cambiado. Hoy las empresas se focalizan en tener una buena propuesta económica, pero su principal foco está en los beneficios y las oportunidades de aprendizaje que ayudan al desarrollo profesional y humano.


Así, vemos distintas propuestas que tratan de captar su atención, dependiendo también del tipo de empleador. Mas semanas de vacaciones, porque esta generación no concibe dejar para último lugar el disfrute. Descuentos en apps de comidas, para que ayudarlos a resolver de manera fácil su día a día. Becas universitarias, para ayudarlos a incrementar su potencial y su propósito. Y sobre todo, la posibilidad de intercambios a países del exterior, ya que valoran más que nada conocer nuevas culturas, explorar distintas formas de trabajar, y utilizar estas experiencias en pos de su desarrollo, volcándolo también a sus equipos. Formación en liderazgo, negociación, herramientas tecnológicas son sumamente valoradas por esta generación, en tanto muestran la visión a largo plazo de la empresa con sus colaboradores.


Por todo lo citado, es una generación que busca continuamente el aprendizaje. Muchos de nosotros estamos recibidos de la universidad, y posiblemente contemos con más de un título profesional, lo cual aporta mucho conocimiento a las empresas/organizaciones. Pero nuestro foco está en las vivencias; en cómo se desarrolla nuestro día a día y qué tanto puedo experimentar cosas nuevas, desafíos, causas importantes. Por eso, muchos empleadores tuvieron que repensar su estrategia de trabajo en lo cotidiano de cara a fortalecer su marca empleadora.


El propósito se convirtió en una palabra muy citada por muchos de nosotros y es hoy la principal bandera de muchas empresas/organizaciones. Hoy, el compromiso de estas generaciones con el medio ambiente y con los servicios y productos que hagan bien a la sociedad se ha robustecido tanto que se acepta en los negocios ceder ingreso económico en post de hacer algo que de orgullo a quienes trabajan y ayude a alcanzar un propósito.


Estos cambios en el mundo del trabajo y en el vínculo de los empleados con las empresas, ha llevado también a replantear tanto las estructuras como las formas de liderazgo.

Siempre oímos hablar de la importancia del liderazgo. Pero no puedo asegurar que todos seamos conscientes del lugar que ocupa en una organización y del impacto que tiene al liderar un equipo.


Con los cambios generacionales, muchos patrones de conducta han ido cambiando y el rol de líder no fue la excepción. La generación Y, y aún más la Z, dejamos de ver aspiracionales a jefes que te exigen desde un rol de autoridad, sin dar lugar a un liderazgo de escucha, debate y apertura a nuevas perspectivas. Esto viene impulsando que cada vez más se valore un liderazgo en donde no hay que tener todas las respuestas, sino que busca hacer más preguntas.


Desde chicos nos enseñaron, que nuestros jefes nos iban a marcar el camino. Si deseábamos avanzar, la premisa era “Si lo dice tu jefe, lo tenés que hacer”. Ante los nuevos paradigmas de negocios en entornos donde hay sobreabundancia de información, los cambios son vertiginosos y la innovación es permanente, los jefes, muchas veces, no cuentan con conocimientos suficientes sobre temáticas específicas que siguen sus reportes. No tienen quizás en esos casos respuestas para guiarlos, pero tienen la experiencia para hacer preguntas que ayuden a repensar el tema a abordar y abrir opciones creativas.


A la hora de promocionar a una persona a una responsabilidad de conducción se empezó a